Los Botelleros.

 

Son unos estantes acondicionados para alojar las botellas. Estos deben asegurar que la inclinación de la botella sea la suficiente como para que el todo el tapón este en contacto con el vino.

 

 

Las Botellas.

 

La botella no tiene la única ventaja de ser un recipiente de fácil conservación y manejo. Permite además una serie de reacciones, a través del corcho, entre el aire y el vino que favorecen la constante mejora del producto.

 

La capacidad de la botella es de capital importancia. Puesto que el cuello y el corcho tienen un tamaño idéntico, sea cual sea el de ella. En efecto, el vino que contiene una botella más pequeña está proporcionalmente mas aireado que el que se encuentra en una botella más grande; por lo tanto envejecerá mas rápidamente. En la actualidad, un vino bien vinificado empieza a declinar después del segundo año en una botella de cuarto, después del quinto en una botella de 75cl y después de 8 en una "Magnum". La limpieza del recipiente es de capital importancia para la conservación del vino. Por lo tanto hay que enjuagar las botellas con una solución de 2 gramos de ácido bórico (o de potasa) por cada litro de agua. Luego hay que dejarla escurrir, con el cuello hacia abajo durante 24hs. Si se tiene mucha prisa, se pueden enjuagar las botellas con vino o mejor aún con aguardiente.

 

Aunque hay gran variedad de tamaños y formas, algunas pueden considerarse, desde hace muchos años, específicas y típicas de determinadas regiones.

El gran número de vinos existentes impide que cada uno tenga una botella de forma propia e intransferible: siempre se puede encontrar clarete en una botella de clarete, o vino del Rhin en una botella de vino del Rhin. Es importante asimismo el color del vidrio, que varía desde el casi cristalino, pasando por toda la gama del ámbar, hasta el marrón y el verde.  Puede asimismo variar el matiz del color, según el país o la empresa fabricante.

 

 

Formas Clásicas de Botellas

 

forma de botellas

 

BURDEOS TINTO: color verde oscuro, hombros bien definidos, 29cm de altura (aprox.), 7cm de diámetro en la base.

 

BURDEOS BLANCO: se diferencia de la anterior por ser de color transparente para dejar ver la profundidad de color del vino.

 

BORGOÑA: tanto los tintos como los blancos, se envasan en botellas de forma y color (verde oscuro) iguales. Los hombros no aparecen tan definidos, como en  las anteriores y tienen las mismas medidas.

 

LOIRA: tienen las mismas características que las de borgoña, pero son de color verde casi transparente.

 

ALSACIA: de diseño similar a las anteriores, pero, mas altas, lo que suponen hombros menos definidos, los colores están dentro de la gama de los verdes.

 

RIHN: tienen la misma forma de las de Alsacia, pero son de color caramelo y verdes las de los mosela.

 

 

Los Tapones.

 

corchosNo hay ahorro más desastroso que el que se hace con los tapones. Por intentar ahorrar unos centavos se puede echar a perder una cosecha entera. El vino puede tomar «sabor a corcho», cosa que, misteriosamente, ocurre algunas veces aun cuando se han tomado las precauciones necesarias. Un tapón demasiado corto, que permite unos intercambios demasiado fáciles, provoca un envejecimiento prematuro. Para los grandes vinos, sobre todo si se piensa conservarlos por mucho tiempo, hay que utilizar corchos de primera calidad, nuevos, de unos cuatro o cinco centímetros de longitud. Antes de emplearlos, debe dejárselos en remojo en agua fresca, (¡nunca en agua caliente!) y después en un poco de vino. No guardar los tapones nuevos en la bodega: pueden tomar sabor a moho.

 

Las Etiquetas.

 

Existen desde la antigüedad.En Grecia, cada recipiente llevaba una inscripción que llevaba el nombre del vino y el de los magistrados en ejercicio, con lo cual se podía deducir el año de la cosecha, o al menos cuando se habían llenado las ánforas. Algunas veces indicaban el nombre del productor o el del comerciante.

Los romanos continuaron empleando éstos métodos, como lo demuestran las innumerables ánforas encontradas en el fondo del mar.

Durante el siglo XIX se generalizó la costumbre de grabar en la parte baja del cuello de las botellas, al fabricarlas, una marca inalterable, con lo que, por otra parte, se facilitaba el fraude.

En cualquier caso, ya en aquella época viajaba el vino, como lo demuestra el hecho de haber encontrado algunas de estas botellas, con la marca francesa de Cháteau-Margaux, en un fuerte situado en las cercanías de Darwin, en Australia. Como este fuerte fue destruido en 1839, se supone que Dumont d'Orville llevo allí las botellas durante su expedición en 1838.

 

Actualmente todo vendedor de vinos sin embotellar proporciona al comprador una suficiente cantidad de etiquetas. Pero por supuesto, el aficionado tiene derecho a crearse la etiqueta que más le plazca, según su propio gusto. Incluso puede imprimir alguna máxima en ellas, como aquella famosa que su autor cedió a la Hermandad de los Caballeros del Catavinos: "Siempre en vino, jamás en vano".

Debido a la poca resistencia del papel a la humedad, es recomendable tener un plano detallado de la bodega e indicaciones precisas en cada botellero.

 

 

 

 

Contacto|  Programa|  Mapa del Sitio|  Buscador Interno  buscador

©CursodeVinos 2006 - info@cursodevinos.com