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Aunque su producción sea, cuantitativamente, la cuarta parte de la Argentina, con 6 millones de hectolitros, cualitativamente es muy superior, según las opiniones más generales. También es más antigua la industria vinícola, que se remonta a 1851, con la introducción de las primeras cepas francesas, procedentes sobre todo de Burdeos, y en particular la variedad Cabernet.
Junto con las cepas llegaron los técnicos que perfeccionaron de manera veloz los métodos de producción, hasta el punto de que ya en 1889, en la exposición mundial de Paris, los vinos chilenos ocuparon un lugar muy importante. Desde entonces, su fama no ha dejado de afianzarse, estando su exportación en permanente aumento.
Pero no sólo las cepas bordelesas destacan en la viticultura chilena. También se produce un riesling muy estimable, así como un notable "tipo Sauvignon".
Las regiones viníferas son varias. En el norte, Elqui y Huasco son conocidos por los vinos de cuerpo. En la zona central es donde se produce la mayor variedad de especialidades bordelesas, en zonas de regadío situadas en las cuencas del Aconcagua, Cachapoal, Lontué y Maipo. En el sur se cultiva en secano y, si bien la producción es abundante, no se caracteriza por su calidad, y comprende sobre todo vinos ordinarios de mesa.
Vinos Blancos de Chile:
- Varietales de Chardonnay, Sauvignon Blanc
- Creciente producción de Colombard, usada para abatir el alto costo de la uva Chardonnay.
Vinos Tintos de Chile:
- Varietales de Cabernet Sauvignon, Merlot y Carménère
- Coupage de las tres mencionadas arriba
- Las uvas Cabernet Franc, Syrah, Malbec y Pinot Noir son incluidas a veces en los coupages pero en menor cantidad
- Hay una mínima producción (relativamente hablando) de Malbec como varietal.
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