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Italia ha tenido viñedos desde antes del florecimiento de la civilización romana; hasta que se plantaron vides en el resto del imperio, se abastecía a las legiones con vinos provenientes de la península.
En la actualidad, Italia es el país que más vinos produce en el mundo. Aunque los viñadores italianos, que son grandes individualistas, producen principalmente para consumo local, el país ha hecho grandes esfuerzos en los últimos años para mejorar la calidad y el buen nombre de su producción vinícola.
Gran parte del país produce vinos, pero la variedad, tanto de tipos como de calidades, es considerable, debido a las diferencias geográficas y climáticas. El norte tiene un clima mucho más frió que el sur, ya que en el primer caso influyen los Alpes y en el segundo el mar Mediterráneo. Gran parte del paisaje italiano es montañoso, de suerte que muchos de sus tipos pueden clasificarse como vinos de montaña.
Vinos y Cocina Italianos
Al igual que Francia, Italia produce tal variedad de vinos que hay muchos para elegir como acompañamiento de cada plato. Se ha dicho, un poco antipáticamente, que los vinos italianos sólo sirven para la comida italiana. Dada la amplitud y variedad de la cocina italiana, no parece que esta afirmación esté equivocada; pero los vinos italianos merecen mucha mayor atención internacional. Los tintos del norte, los barolos, y barberas del Piamonte, son ideales para las carnes rojas y de caza. Su fuerza, profundidad y su cuerpo está a la par de los vinos "gordos" franceses de Hermitage y Cháteuneuf-du-Pape. Muchos de los tan variados tipos de blancos secos italianos, catados solos, no parecen tener nada en particular; pero como acompañante de platos de pescados y, sobre todo de mariscos, se perfilan como excelentes. El Soave, que quizá sea el mejor conocido entre los blancos, pocas veces resulta excepcional, pero es un vino muy apto para beber con el pescado, las pastas y las carnes blancas. El frascati se presta para las carnes blancas más fuertes como el cerdo asado. El verdicchio, también es un vino excelente para acompañar una comida completa
Nomenclatura
En 1963, a poco de la creación de la CEE, el gobierno italiano dictó un decreto estableciendo un sistema de control para dar título de calidad al vino fino del país, adaptándose con ello a la legislación ya existente de tiempo atrás en otros países productores, como Francia y Alemania. DOC («Denominazione d'Origine Controllata e Garantita») es el título que se da a los vinos para certificar su tipo y procedencia. A casi 20 años de la implantación del sistema, sólo un 10 % de los caldos italianos poseen estas cualificaciones. Todos los vinos clasificados deben llevar la indicación DOC en la etiqueta.
Muchos de ellos se definen por el tipo de uva empleada, el cual debe asociarse al nombre de la región, si ésta significa una calidad.
Para desconcierto de los que sólo conocen los sistemas alemán y francés, los vinos italianos, incluso algunos de los clasificados pueden llevar nombres que nada tienen que ver con tipo de uva o la región y que son incluso de pura fantasía. Las leyes que regulan la DOC no lo impiden, ni tendrían por qué hacerlo, pero sí han hecho que en las etiquetas de los tipos clasificados añadan los datos regionales.
La reputación de Italia como país vinícola se basa en gran parte en sus tintos, de los que existen una variedad asombrosa. Los caldos realmente grandes o excepcionales son mucho menos frecuentes que en Francia, pero los hay también, así como muchos otros decididamente buenos.
Como país exportador, la fama de Italia se debe a las grandes cantidades de vinos baratos aceptables.
vigentes, la calidad esta mejorando.
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